Relato: Una nueva amiga
# Te presento un relato corto e inquietante: La niña de la flor muerta
## Un encuentro perturbador
Yvette saca la lengua mientras termina su hoja de cálculo sentada en la terraza del jardín.
—Suma y sigue —murmura— y me llevo dos...
—¿Qué haces? —la interrumpe una voz.
Yvette se sobresalta. Levanta la cabeza. Su mente aún tarda unos instantes en despegarse de sus ejercicios y romper la concentración. A su lado hay una niña. No la conoce. Es muy extraña y pálida. Tiene una boca grande, muy grande, de labios rojos y finos.
—Hago mis deberes —responde con timidez.
—¿Quieres jugar?
—¿Jugar? ¿A qué?
La niña agita la cabeza y al hacerlo sacude su larga melena negra, bastante despeinada. De ella brota un olor a tierra mojada, a hierba y a musgo. Un olor un tanto rancio. A Yvette no le gusta.
—No preguntes, juega y ya está. Quiero jugar, por favor.
—Creo que no, tengo que terminar mis deberes.
La horrible niña extiende una mano menuda y frágil y hace caso omiso de sus palabras, como si no la hubiese oído. Hay una flor muerta en ella.
—Cógela.
Yvette duda. Luego decide que no hay nada malo en distraerse un ratito, así que la acepta.
—Ahora, cómetela.
—¿Por qué iba a hacer eso?
—Es el juego. Cómetela, por favor.
Algo en los ojos de la niña, negros como un pozo sin fondo, intimida a Yvette. No sabe por qué, si la asusta tanto, obedece. Alarga la mano y coge la flor muerta. Se la lleva a la boca y se la traga sin masticar.

—Ahora, escupe.
Yvette obedece una vez más.
—¡Más fuerte!
Yvette lo intenta de nuevo. Esta vez de su boca sale disparada una bola brillante, como una chispa vital. Se queda flotando ante ella. Es preciosa...
—¿Ves? Es el juego. Ahora yo.
La niña vuelve a abrir la mano y aparece en ella otra florecilla, mustia como la anterior. Su boca enorme se abre de forma demencial, tanto que a Yvette se le corta la respiración. Se echa atrás en la silla de forma instintiva. Le gustaría llamar a su madre, pero la puerta de la terraza está cerrada y, de todos modos, descubre que no tiene voz, se le ha ahogado en la garganta. Unos dientes agudos asoman en la boca deforme de la extraña criatura y alcanza a ver una lengua negra y arrugada antes de que la cierre y se trague la flor.
—Voy a escupir, ¡mira lo que hago!
Entonces coge aire y escupe con todas sus fuerzas. Ante los ojos horrorizados de Yvette, lanza al aire una bola negra, un légamo pútrido que flota entre las dos. De él emana un hedor nauseabundo.
—¡Otra vez! ¡Juega!
—No quiero jugar, vete. Quiero que te vayas —logra decir Yvette.
—Juega.
Y sonríe, y su boca se expande y sus dientes destacan entre esos labios tan rojos. Levanta una mano de largos deditos, muy finos y delicados, y empuja la bola negra hacia Yvette, que no tiene tiempo de esquivarla. La bola le da en la boca, siente que se le mete dentro y que se desliza por su garganta y le roba el aire. La niña se ríe alborozada. Su risa es espantosa, una carcajada demencial sin eco ni alegría que devora cualquier otro sonido alrededor. Abre su enorme boca y se acerca a Yvette. Lame sus manos con avidez, hambrienta.
—Mmmm, ¡qué bien sabes!
Yvette no puede moverse. La masa negra que se ha tragado inunda su cuerpo. Entonces la criatura empieza a rasgarle la piel con sus agudos dientecillos.
—¡Me toca, me toca, me toca jugar!
## La dualidad entre la luz y la oscuridad
Este relato corto nos sumerge en un mundo donde la inocencia se encuentra con lo macabro. La figura de la niña, con su apariencia inquietante y su comportamiento perturbador, representa esa dualidad entre la luz y la oscuridad. A menudo, lo que parece inofensivo puede ocultar intenciones siniestras. La interacción entre Yvette y la niña nos invita a reflexionar sobre los juegos que a veces jugamos en la vida, donde las reglas no siempre son claras y las consecuencias pueden ser devastadoras.
## Reflexiones finales
La historia de Yvette es un recordatorio de que no todo lo que brilla es oro. La curiosidad puede llevarnos a situaciones peligrosas. Es crucial mantenernos alerta y cuestionar lo que se nos presenta. A veces, lo que parece un simple juego puede convertirse en una pesadilla. La autora, Maite R. Ochotorena, busca consolidarse como una referencia en el género del thriller sobrenatural. Sus relatos invitan a los lectores a explorar los límites de la realidad y la fantasía.
Si deseas conocer más sobre su obra, no dudes en explorar su sitio web. Aquí encontrarás más relatos que desafían los límites y exploran la dualidad entre la luz y la oscuridad.
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